domingo, 11 de octubre de 2009

Mi confrontación con la docencia

Ser profesor de carrera debe facilitar nuestra labor, pero cuando no se es profesor de carrera se tropieza para levantarse con más fuerza, eso permite enseñar con amor con vocación y saber que realmente se ama lo que se hace.
Después de haber estudiado un diplomado en lenguas modernas (ingles y francés) en Cuernavaca, regreso a Zihuatanejo (con la intención de abrir una agencia de viajes) y me ofrecen impartir clases de inglés en una escuela particular a nivel primaria y secundaria, mis papás, profesores ambos, me proponen aceptarlas en tanto me reubico nuevamente en Zihuatanejo (después de 3 años fuera), estuve 2 años en esta escuela y me gustó, en ese lapso me ofrecen entrar al Cetis 45 lo cuál acepto, pero sabía que tenía que realizar una licenciatura, ya que para impartir clases, aunque fuera de ingles, me obligaba a estar al nivel que requerían los muchachos y sobre todo que la mayoría de mis compañeros de trabajo contaban ya con ese nivel. Realicé la licenciatura en Contaduría y posteriormente la Maestría en Administración. A la fecha llevo 19 años de servicio, y realmente para mí ha sido muy gratificante. Ser profesor es dejar en mis alumnos todo lo que yo he aprendido, tanto como persona como profesionista y tiene un gran significado para mi, porque ir por la calle y encontrar a los muchachos después de 15 años y que te recuerden y te saluden es algo indescriptible, solo quienes lo hemos vivido sabemos de que estamos hablando. He abarcado nivel primaria, secundaria y ahora nivel medio superior y cada uno de los alumnos es bien especial y diferente, bueno en realidad no solo el nivel, cada estudiante que uno educa es diferente y una de nuestras funciones es conocerlos para saber de que manera vamos a interactuar con ellos. Satisfacciones? Hay muchas la principal es que me encanta mi trabajo y doy lo mejor de mi en cada clase que imparto.

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