Ser profesor de carrera debe facilitar nuestra labor, pero cuando no se es profesor de carrera se tropieza para levantarse con más fuerza, eso permite enseñar con amor con vocación y saber que realmente se ama lo que se hace.
Después de haber estudiado un diplomado en lenguas modernas (ingles y francés) en Cuernavaca, regreso a Zihuatanejo (con la intención de abrir una agencia de viajes) y me ofrecen impartir clases de inglés en una escuela particular a nivel primaria y secundaria, mis papás, profesores ambos, me proponen aceptarlas en tanto me reubico nuevamente en Zihuatanejo (después de 3 años fuera), estuve 2 años en esta escuela y me gustó, en ese lapso me ofrecen entrar al Cetis 45 lo cuál acepto, pero sabía que tenía que realizar una licenciatura, ya que para impartir clases, aunque fuera de ingles, me obligaba a estar al nivel que requerían los muchachos y sobre todo que la mayoría de mis compañeros de trabajo contaban ya con ese nivel. Realicé la licenciatura en Contaduría y posteriormente la Maestría en Administración. A la fecha llevo 19 años de servicio, y realmente para mí ha sido muy gratificante. Ser profesor es dejar en mis alumnos todo lo que yo he aprendido, tanto como persona como profesionista y tiene un gran significado para mi, porque ir por la calle y encontrar a los muchachos después de 15 años y que te recuerden y te saluden es algo indescriptible, solo quienes lo hemos vivido sabemos de que estamos hablando. He abarcado nivel primaria, secundaria y ahora nivel medio superior y cada uno de los alumnos es bien especial y diferente, bueno en realidad no solo el nivel, cada estudiante que uno educa es diferente y una de nuestras funciones es conocerlos para saber de que manera vamos a interactuar con ellos. Satisfacciones? Hay muchas la principal es que me encanta mi trabajo y doy lo mejor de mi en cada clase que imparto.
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