Después de leer “La aventura de ser maestro”, me surgen dos sentimientos encontrados, primero: es triste para mí conocer de éstas lecturas después de 18 años de quehacer docente, y segundo: afortunadamente llegaron a mis manos y me alegra gratamente coincidir con el autor en muchos aspectos, pues enseñar es realmente una profesión bivalente.
En cuanto a “El malestar docente”, como todo en la vida existen problemas y comparto muchos de ellos con ustedes compañeros, los principales, entre otros, es el iniciar con las carencias típicas de un novato, sobre todo en mi caso que no soy profesora de carrera, el titubeo del primer día, el no saber con que alumnos voy a trabajar, que clase de pensamientos voy a enfrentar, etc, claro que los nervios afloran! Nos enfrentamos a “problemas” tecnológicos, el uso del celular o del Iphone en clase, pues lo muchachos no saben en que momento deben utilizarlo, y los medios televisivos que bombardean con programas que no nos ayudan para nada con la educación y es un estire y afloje entre maestros y alumnos.
Llama la atención que en nuestro nivel, los maestros no establecen una comunicación docente-padre de familia, por el hecho de pensar que ya los muchachos no requieren de cuidados de sus tutores, cuando, créanme, es cuando más necesitados están, e involucrar a los padres en la educación de los hijos permite que nuestros alumnos estén mas integrados y satisfechos.
Un aspecto también que preocupa son los planes de estudio, pues desafortunadamente se elaboran detrás de un escritorio y muchas veces no son aterrizados a la realidad y deben de cumplirse, llueva, truene o haya influenza, en el caso particular de la materia de contabilidad, la secretaría de hacienda actualiza impuestos y todo lo que se venga y los programas igual, claro que los docentes lo adaptamos a la realidad, sin embargo acortamos tiempo.
Satisfacciones hay muchas, máxime cuando uno trabaja con alumnos de una especialidad, en la que sólo ingresaron porque no encontraron ficha en alguna otra, porque sus papás los obligan, o lo típico por que el amigo (a) o novio (a) ingresó a ésta, y al término del 2º semestre te dicen “Prof. (a) a mi no me gustaba la especialidad e iba a cambiarme, pero ya no” o cuando enfocas tu atención a los alumnos con menor capacidad intelectual, y trabajas con ellos horas extras, y ves que no sólo les transmiten conocimiento, sino confianza en sí mismos y por supuesto el solo hecho de transmitir lo poco que sé es una gran satisfacción. Saludos a todos.
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